Hay cosas que no cambian aunque te mudes a quinientos o a mil kilómetros. Puedes cambiar de ciudad, de clima, de acento y hasta de horarios pero lo que te mantiene en tu sitio siempre es lo que comes. Aquí en La Casera lo vemos cada día. Entra alguien por la puerta, se sienta, pide un plato de cuchara y en cuanto da el primer sorbo se le relaja la cara. Está en casa aunque esté a diez minutos o a diez horas de donde nació. Ese es el poder de la cocina hecha con cabeza y con respeto. Y ese poder no entiende de fronteras, carreteras ni distancias por eso nos llamó la atención algo que lleva tiempo rondando por España y que cada vez usa más gente que vive fuera de Asturias.
Hablamos de la comida casera a domicilio que prepara la gente de Qchara. No es una marca de esas que prometen cosas raras ni dietas mágicas. Es cocina de verdad, recetas que reconoces, ingredientes que sabes pronunciar y un sistema que permite que cualquier persona, viva donde viva, pueda abrir la nevera y encontrarse un plato que le arregle el día. Te cocinan, te enfrían el plato para mantenerlo perfecto y te lo mandan a casa. Ni compras, ni cacharros, ni prisas.
Esto ha ido creciendo especialmente en ciudades donde la vida va a otro ritmo. Valencia por ejemplo. Allí el sol calienta más, el día arranca antes y entre tráfico, estudios, trabajo y el ir y venir de una ciudad grande no siempre se puede parar a cocinar como uno quisiera. No es raro que cada vez más gente esté tirando del servicio de tuppers a domicilio Valencia. Tú eliges tus recetas, ellos te las envían y el resto es darle al microondas y cenar como una persona.
Pero no pasa solo allí. Zaragoza está siguiendo el mismo camino. Una ciudad en la que a la gente le gusta comer bien pero donde el cierzo te quita las ganas de sacar la tabla de cortar después de un día largo. Es normal que muchos estén tirando del servicio de tuppers a domicilio Zaragoza para no acabar siempre en lo rápido.
Y tú dirás qué pinta La Casera en todo esto. Pues pinta más de lo que parece. Porque aunque estemos en Tineo, en un rincón donde el verde manda y la vida tiene otro ritmo, sabemos mejor que nadie lo que significa llegar al final del día sin fuerzas para cocinar algo en condiciones. Sabemos lo que es echar de menos un guiso cuando estás lejos de casa. Sabemos la diferencia que marca un plato bien hecho, uno que no solo alimenta sino que te recoloca el ánimo. Y ahí es donde conectamos.
No hablamos de competencia. Aquí nadie quiere competir con la cocina de otro. Hablamos de una forma de entender la mesa. En La Casera defendemos que la comida casera no es una moda. Es un punto de equilibrio, un recordatorio diario de que lo sencillo funciona. Y cuando vemos un proyecto como Qchara que se esfuerza en llevar esa misma idea a cualquier parte de España nos parece justo reconocerlo. Porque la mayoría de vosotros tenéis familia o amigos viviendo fuera. Porque muchos de nuestros clientes tienen hijos estudiando en Valencia o trabajando en Zaragoza o viviendo donde el viento les lleve. Y todos ellos siguen necesitando lo mismo que aquí. Comer bien.
La vida moderna tiene estas paradojas. Estamos hiperconectados pero no siempre tenemos tiempo ni energía para hacernos una comida decente entre semana. Y ahí es donde un buen tupper marca la diferencia. No es fast food ni un menú industrial. Es un guiso que huele a hogar, una carne en salsa que te quita el frío o unas legumbres que te llenan sin pesarte. Es la tranquilidad de saber que por mucho que el día haya sido un caos la cena está resuelta.
Imagina a un chaval de Tineo estudiando en Valencia. Entre clase, prácticas, trabajos y pagar alquiler no tiene tiempo para ponerse con una olla de fabas. Pero si abre la nevera y tiene un par de tuppers que saben a comida honesta ese día ya no es tan cuesta arriba. Lo mismo para quien trabaja en Zaragoza y llega a casa cuando ya es de noche. Todos esos momentos son más llevaderos cuando tienes algo bueno esperando.
Y sí, claro que no es lo mismo que venir a nuestra barra pedir una sopa, un guiso o una costilla guisada y comértelo recién hecho. Eso es otra liga. Pero tampoco hace falta elegir. Si estás cerca aquí tienes mesa. Si estás lejos o si tu vida ahora no te permite cocinar puedes tirar de algo que mantiene la esencia sin volverte loco. Hay muchas maneras de cuidar de uno mismo y la más simple suele ser comer mejor.
En La Casera seguiremos guisando como siempre porque es lo que somos y lo que hemos visto toda la vida. Pero también creemos que las buenas ideas merecen ser señaladas. Y si tú o alguien que quieres vive en Valencia o Zaragoza y necesita comer bien sin complicarse aquí tienes una alternativa que encaja con lo que defendemos. Tradición sin lujos innecesarios, sabor sin prisa, soluciones prácticas para un día que no da para más.
Porque da igual dónde estés. La distancia no tiene por qué alejarte de una buena comida. Y si podemos ayudar a que alguien llegue al final del día con un plato que le recuerde a casa aunque sea desde cientos de kilómetros entonces ya merece la pena mencionarlo.


